Sharon Bates: resacón en Gran Vía

Sharon Bates

La fotografía promocional de las bandas tienen que representar al propio grupo. Su personalidad, la de la música que crean, el aura que los rodea, todo ello ha de estar presente en el trabajo final. Eso requiere, casi siempre, de un trabajo previo con sus componentes. Conocerlos en la medida en que se pueda (todo depende del tiempo de que se disponga) e interpretar lo que quieren no es tan sencillo como pudiera parecer: os asombraría saber cuán tímidos pueden llegar a ser algunos músicos una vez se apagan las luces del escenario.

Con Sharon Bates tuvimos suerte: tenían una idea muy clara de lo que buscaban. Una imagen espontánea, no posada, con un cierto carácter bohemio y elegante a un tiempo. Aunque estábamos en las horas de más calor del asfixiante verano madrileño, los muchachos se presentaron a la sesión correctamente uniformados (es muy importante mantener la estética del directo en las fotos promocionales, salvo que se busque otro efecto) y trabajamos un aspecto ligeramente desaliñado propio del que regresa una vez amanecido de una buena noche de fiesta y rock and roll.

Os aseguro que no fue nada fácil. No por ellos, que se plegaron con disciplina espartana a nuestras indicaciones, sino porque a la hora elegida (primera de la tarde) para evitar la masiva presencia de turistas en un lugar tan céntrico como la Gran Vía de Madrid, el sol caía de plano con tanta intensidad que parecía querer convertirse en un personaje más de la sesión.

fotografía promocional: Sharon Bates

Paparazzi en Gran Vía

Para intensificar la sensación de “robado”, empleamos teleobjetivos muy largos y minimizamos el uso de flashes y reflectores. Les pedimos que caminaran con desgana por entre la gente que poco a poco empezaba a abarrotar la calle Preciados y les pusimos a tomar el “ligero” sol “mañanero” en la Plaza de España y a saltar en las escaleras como locos. En el camino de una a otra localización (bastante próximas entre sí, pero no lo suficiente habida cuenta del tremendo calor y deshidratación que estábamos sufriendo), un paso de cebra llamó la atención de los muchachos. Y allí improvisamos una foto que seguramente habréis visto ya en carteles si habéis tenido la suerte de que estos vallisoletanos toquen en vuestra ciudad: la que dimos en llamar “Reservoir Bates” y que tanto gustó.Sharon Bates

La vida del fotógrafo se compone de momentos así. Es necesario trabajar todas las variables, tener en cuenta, en la medida de lo posible, todos los escenarios, pero, sobre todas las cosas, hay que estar atento a las posibilidades imprevistas, a la magia que surge en un instante de inspiración. Y saber aprovecharla.

Difunde la palabra!!!

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