MKM y las películas de terror

Imagen Alternativa

En MKM somos muy fans del terror cinematográfico. Sobre todo las viejas películas de terror de los años 50 a los 70: esas sombras, esas tomas, esos fotogramas envejecidos en las vitrinas de los antiguos teatros… Ay, sí, ya tenemos unos añitos y eso se nota. Y se nota, también, en nuestra fotografía. Esto es algo habitual: aquello con lo que has crecido y que, de una u otra manera, has mamado, se acaba proyectando en tu trabajo. A nosotros nos pirran algunas frikadas bastante obvias: ésta es una de ellas.

En el cine del barrio

En la foto que encabeza este artículo, la imagen de Vero Babyskull encerrada tras las rejas nos recordó inmediatamente a alguna escena de una película del añorado Jess Franco. Decidimos que se trataba de un antiguo cartel anunciador de cine de barrio: para ello acentuamos las sombras al máximo, escogimos una tonalidad sepia envejecida y dispusimos la cámara de manera que la lente deformara de manera dramática las líneas dominantes. Et voilà, sólo faltaban las letras rojas sanguinolientas anunciando ¡TERROR! ¡HORROR! ¡PAVOR! ¡VÉALA BAJO SU RESPONSABILIDAD!

MKM se inspira en las viejas películas de terrorCon esta otra imagen quisimos homenajear a las heroínas del terror gótico. La sombra cruda sobra la pared, la perspectiva contrapicada y todos los demás colores apagados para que el rojo del vestido resaltara sobre la palidez del rostro fueron ideas que tomamos prestadas de las viejas joyas de la Hammer. Si además tenemos a una heroína como Oihana, perfecta novia de ultratumba, el cuadro queda completo.

Un psicópata de libro

Nos encantan los psicópatas de las viejas películas de terror

Para la sesión con Luiso quisimos inspirarnos en un tipo de psicópata moderno, retorcido y perturbado. El contraste entre el impecable traje y el desaliñado aspecto en general, la mancha rojiza (¿sangre?) de la comisura, la crispación de su mueca y, sobre todo, la logradísima mirada de loco de atar, hicieron el resto. La verdad es que esta sesión comenzó bastante tranquila y… se nos fue de las manos. Cosa que suele ocurrirnos bastante a menudo, para bien.

 Por hoy ya está bien: tenemos un humeante montón de palomitas de maíz (con Valentina, claro) y un par de… ehem, bebidas refrescantes para acompañar a una intensa sesión de sesudo estudio y búsqueda de documentación para próximas aventuras. ¿Quién sabe? Quizás, tras esta profunda inmersión en otro lote de viejas películas de terror, seas tú nuestra siguiente víctima

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