La verdad y la fotografía

Henri Cartier-Bresson también editaba

La fotografía ha estado considerada tradicionalmente como “fiable” en el sentido de que refleja una situación existente. Una verdad. Se emplea como testimonio y se critica su manipulación por medios digitales. Seguro que todos habéis escuchado alguna vez ese manido “esta foto no tiene Photoshop”, como si eso fuera garantía de pureza y el programa de edición de Adobe una especie de corruptor de verdades auténticas e inmutables.

Pues bien, permitidme aclararos un concepto. La fotografía miente. Siempre. O, al menos, no cuenta toda la verdad. No puede hacerlo. La fotografía es un mensaje. No existe el mensaje puro. Una situación se compone de elementos objetivos y subjetivos, de interpretaciones absolutamente personales y de emociones conscientes o no. Cuando el fotógrafo dispara, no lo hace de manera ingenua. Nunca, ni siquiera el neófito que emplea el modo automático y dispara en JPG sin intención de editar. Simplemente la elección de encuadre ya está condicionando el mensaje, no entremos ya en la elección de lente, temperatura de color, etc. De la misma manera que la elección de palabras es una forma de manipulación del mensaje, ya que posee implicaciones acerca del talante, humor e incluso nivel socio-cultural del hablante, todos los parámetros seleccionables condicionan la imagen / mensaje final.

Henri Cartier-Bresson también editaba la fotografía

Sin edición no hay fotografía; editar es manipular.

La manera que ese proceso químico de fijación de luces, sombras y manchas de color (o ese proceso digital de selección de ceros y unos) tendrá de lanzar un mensaje dependerá en todo caso de quien lo realice, de forma que siempre será su interpretación de “los hechos” la que se imponga. Y a menudo (siempre, diría yo) es necesaria una cierta dosis de edición posterior para llegar a dar forma a ese mensaje. Una edición, por cierto, que se lleva realizando desde el nacimiento mismo de la fotografía.

Con este artículo comenzamos una serie de entradas dedicadas a la edición fotográfica, sus cómos, sus porqués y algunos truquillos que se emplean antes, durante y después de la toma. Os esperamos.

[Las fotos que ilustran esta entrada son propiedad de La Fundación Henri Cartier-Bresson. En ellas se observa cómo el genial fotógrafo daba instrucciones a su técnico de laboratorio. Sí, efectivamente, tenía su propio retocador fotográfico, que empleaba para obtener el resultado final técnicas que, en esencia, son muy similares a las digitales de hoy en día.]

Difunde la palabra!!!

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