Adictos al picante

Y esta vez es literal. La adicción por lo picante es algo que caracteriza a los miembros de MKM Fotografía hasta rayar lo enfermizo. Pero es que además nos gusta alardear de ello y compartirlo con el mundo, en una especie de proselitismo culinario pervertidor y corrupto. Hoy, en nuestro afán de acercaros al lado oscuro de la gastronomía, os presentamos nuestros clásicos básicos, los elementos imprescindibles de nuestro armario de las salsas y alguna reciente adquisición.

El picante va con todo

Antes de nada, hemos de deciros que el picante va con todo. Desde el consomé de entrante aliñado con Tabasco hasta las fresas o la tarta de manzana de postre, espolvoreadas con pimienta, todo es susceptible de la mejora rabiosa. En consecuencia, hay que disponer de un nutrido arsenal de variados elementos repletos de capsaicina y no tener miedo a experimentar: si crees que puede estar más picante, ¿a qué esperas para añadirle más?

Picante

Comenzamos con nuestra favorita indiscutible: la Valentina. Una salsa sabrosa, con un peculiar aroma cítrico y especiado que la convierte en un aditivo imprescindible en guisos y platos mexicanos (imposible imaginar unos nachos sin su buen chorretón de Valentina por encima del queso fundido), aunque si queréis saborearla en todo su esplendor, os propongo que la empleéis esparciéndola con liberalidad sobre vuestras palomitas de maíz. Nada curte más el espíritu ni eleva más el alma que una palomita bien impregnada en esta roja delicia. Su picor es intenso (mucho) y persistente, por lo que os recomiendo cierta cautela si no sois usuarios pro del picante. Por cierto, dicen las leyendas por Internet que si te excedes en su consumo se te cae el apéndice. Advertidos quedáis.

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Salve, oh, chipotle

El elemento imprescindible de cualquier salsa, guiso o aditamento elaborado: los chipotles. Estos pimientos muy picantes, adobados, de fragante sabor intenso y ahumado han entrado para quedarse en nuestro recetario, ocupando un más que digno lugar junto al españolísimo e imprescindible pimiento choricero. Su picor punzante, de persistencia media en boca e intensa en garganta (como la tengas irritada puede llegar a doler), no enmascara sin embargo su sabor, muy particular. Son difíciles de encontrar por aquí, de manera que sólo os podemos hablar de esta casa (“La Costeña” es de las pocas que los importan por estos lares). Si conocéis otra o tenéis cualquier recomendación al respecto, os invitamos a dejar vuestros consejos en los comentarios!

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Sólo para profesionales: diletantes abstenerse

Llegamos por fin a nuestras últimas adquisiciones. Gracias a una tienda de importación cercana (A Coruña no dispone de demasiados espacios de comida internacional), hemos podido hacernos con dos de los Santos Griales de lo picante: Colon Cleaner y Satan’s Rage. La primera, de sutil nombre, es muy aromática, vinagrosa, con notas perceptibles de ajo y chile habanero, de picor equilibrado, mediano y agradablemente persistente en labios y lengua. En cuanto a la Ira de Satán, su nombre no engaña: explosión picante de entrada, de las que pueden cortar la respiración, que disminuye mucho en seguida, permaneciendo presente un buen rato pero sin resultar demasiado abrumadora, salvo que tu dosis haya excedido lo razonable. Todo ello acompañado de un personalísimo sabor ahumado y de un etiquetado de lo más acorde con los gustos de los que firman este blog.

Hasta aquí nuestras recomendaciones picantes de hoy. Seguiremos probando aquellas que encontremos e informando puntualmente de otros básicos imprescindibles que hoy se quedan en el tintero: los diferentes Tabascos, el Piri-Piri, un buen Wasabi (cuando lo encontremos) y demás deliciosos y abrasadores mejunjes que vayamos hallando en nuestras incursiones y recibiendo en forma de recomendaciones.

Por cierto, este post no lo patrocina Almax. Aunque quizás debería.

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